jueves, 26 de noviembre de 2009

Aportes de La Liga Iroquesa a la Constitución Norteamericana


La historia de Estados Unidos se ha encargado de acreditar las bases de la Constitución Norteamericana a la democracia griega, como resultado de un proceso evolutivo; sin embargo, se han generado muchos debates y varios autores han opinado respecto a este tema, poniendo en duda el mencionado origen, pues encuentran similitudes mayores con la Liga de las Seis Naciones Iroquesas y es precisamente esta la que puede haber realizado un aporte importante al sistema político estadounidense y su Constitución.

Benjamín Franklin, Marx, Engels y algunos contemporáneos admirados por la organización y leyes de los Iroqueses realizan una primera comparación con Atenas, a más de esto absorbieron las ideas políticas y sociales de los iroqueses, para, combinarlas con los conocimientos traídos de Europa, obteniendo como resultado los lineamientos que podrían regir a un país.

La liga de los Iroqueses estaba asentada al noreste de Estados Unidos, formada en un inicio por cinco tribus: seneca, cayuga, oneida, onondaga y mohawk, posteriormente se sumó a estas tuscarora. Su gobierno, compuesto por hombres, se debía responsable ante sus mujeres como un pseudo matriarcado; la opinión de la anciana más sensata era de gran importancia a la hora de elegir a sus dirigentes, situación contraria se vivía en Grecia, donde la mujer estaba relegada a ser un ser inferior e imperfecto.

Caracterizados por su indomable espíritu de independencia y dignidad, los Iroqueses, vivían bajo los principios de “Libertad, Igualdad y fraternidad” (no formulados pero si practicados), poseían un sistema social organizado en el que las decisiones debían ser tomadas por unanimidad. Con respecto a particularidades se puede mencionar que: cada tribu poseía un extenso territorio para la caza y la pesca, dialecto propio, cultos comunes y un consejo de tribu para asuntos que concernían a todos.

Con respecto a la conferederación , es importante añadir, que estaba conformada por gens, cuyos miembros eran hermanos entre sí, compartían la lengua, además de ser de igual rango y dignidad. Con respecto al voto, este se otorgaba por tribu, de tal manera que todas ellas pudiesen llegar a un acuerdo: las sesiones se llevaban a cabo delante del pueblo reunido, cada iroqués podía hacer uso de la palabra, pero solo el consejo decidía. La Constitución de la Liga Iroquesa estaba tan bien elaborada que vivieron bajo ella durante aproximadamente cuatrocientos años.

No se sabe a ciencia cierta si los parámetros y lineamientos de los iroqueses hayan trascendido de manera determinante en el modelo de organización de Estados Unidos, mas aun después de haberle acreditado esa cualidad a Grecia durante decenas de años, pero son innegables las similitudes existentes. Las futuras generaciones, posiblemente, logren determinar basados en fundamentos, lo sucedido y afianzar la memoria histórica de los estadounidenses.

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